La estructura impedía observar el mar desde el museo. A partir de ahora, los whitenses recuperaron esa vista para apreciarla en El Castillo.
Con el fin estrechar el vínculo entre el museo Ferrowhite y el estuario fue derrumbado ayer un paredón de 90 metros de largo y 2 de alto que interrumpía la vista entre estos dos paisajes excepcionales de Ingeniero White.
De esta manera, el predio de la ex usina General San Martín, más conocida como El Castillo, ofrecerá un patio con vista al mar.
La obra se lleva a cabo en el marco del Plan Director de la localidad portuaria, cuyos fondos son aportados por las grandes empresas del sector industrial y la Provincia.
Ana Miravalles, responsable del archivo del museo, mostró su entusiasmo al ver los primeros pasos de la remoción de la mampostería.
"Lo sentimos como un logro, un pequeño gran paso en un trabajo que se viene haciendo desde hace varios años para la recuperación y puesta en valor del Castillo y del espacio que lo circunda, no sólo como un espacio valioso por las características arquitectónicas que tiene el edificio sino por el valor de ese espacio para la comunidad de Ingeniero White y Bahía Blanca.
"Con la demolición que está ocurriendo en estos momentos, recuperamos la vista del puerto, del viejo muelle, de los elevadores, del mar. Es algo tan maravilloso como eso", opinó.
La pared será reemplazada por un cerco olímpico. En una primera instancia se limpiará el sector, se removerán los escombros y se impedirá el acceso a las fosas que existen en "el patio de la ex usina".
Desde hace unos años Ferrowhite generó para los visitantes un espacio abierto en el predio que lleva de nombre "La rambla de Arrieta", en alusión a la idea del intendente socialista que pensó en crear un balneario en esta zona.
"Si bien no vamos a poder concretar un balneario, queremos que sea un paseo, un lugar de encuentro para la comunidad, para volver a sentirlo propio. Este es el primer paso para su ampliación. En el contexto actual, vinculado a las discusiones y debates que se están planteando respecto de la bahía, de la costa y del contacto de la ciudad con el mar, el hecho de poder ver el mar desde acá es muy importante", señaló Miravalles.
Comentó que hace unos 40 o 50 años hubiera parecido absurda la alegría que tienen hoy, porque la vista del mar y del puerto era accesible para todos.
"En estos últimos 20 años prácticamente se ha cercenado toda posibilidad de acceso. Al solo hecho de poder ver el mar lo sentimos como un avance. Además, no se puede, de ninguna manera, pensar al Castillo de manera aislada, sin la ría y sin el puerto", indicó.
Fuente: La Nueva Provincia