YPF apura la construcción de una nueva terminal regasificadora para paliar la crisis energética

Es parte de la estrategia diseñada por el ministro Julio de Vido para enfrentar la crisis energética y que tiene como eje la polémica compra de gas licuado a Qatar. La mayor petrolera del país apura en Bahía Blanca así la construcción de otra planta para regasificar el fluído. Los detalles de un proyecto que modificará el puerto local.


Desde fines de mayo, un equipo de ingenieros y técnicos de YPF, recorren la ría de 90 kilómetros que separa el puerto de Ingeniero White (en Bahía Blanca) con el mar afuera, a fin de definir la construcción de una nueva terminal de regasificación de LNG (gas líquido) en una zona llamada Puerto Cuatreros, a escasos 3.000 metros de la planta de tratamiento de gas que opera la transportadora TGS en la localidad de Cerri.

Puerto Cuatreros es uno de los pocos espacios portuarios que quedan disponibles en Bahía Blanca, que sufrió una importante ampliación de sus instalaciones productivas en los últimos 10 años. Y con la construcción del puerto de la minera Vale –para exportar el potasio que extraiga desde Mendoza- las plazas disponibles quedarán saturadas.

Por eso, desde YPF piensan en un proyecto integral. Para instalar una planta regasificadora similar a la que la petrolera acaba de estrenar en Escobar es necesario incrementar la profundidad del río en algunos trayectos. La meta es llevarlo hasta los 50 metros, cuando hoy en algunos pasajes no supera los 30. “El proyecto incluye el dragado del canal, así como también el aprovechamiento de los recursos que se obtengan del fondo del río para rellenar 150 hectáreas aledañas a Cuatreros”, explicaron a LPO desde la intendencia de Bahía Blanca, a cargo de Cristian Breitenstein.

En un principio, el Ministerio de Planificación, que dirige Julio De Vido, había pensando –junto con YPF- en la zona de Arroyo Seco (en el distrito de Coronel Rosales) como el lugar de locación para la terminal. Pero su lejanía con la planta de Cerri, el mayor nodo de interconexión gasífera de la región sur del país, complicó el proyecto.

En Puerto Cuatreros existe un muelle construido por el frigorífico Cap y la empresa Lanera Argentina para exportar carnes y lanas, respectivamente. Sin embargo, las firmas hoy no se encuentran operativas, por lo que YPF quiere a profundizar el dragado del área para instalar allí la terminal gasífera. 

“En este momento está trabajando, de forma incipiente, un equipo técnico de la empresa para estudiar las líneas de rivera, y las características del suelo, a fin de definir si es el adecuado para montar una planta de LNG”, indicaron allegados al proyecto, que demandará una inversión de 200 millones de dólares. 

Capacidad.
Aunque la iniciativa recién se encuentra en una instancia germinal, la idea de YPF sería construir una terminal con capacidad para procesar hasta 15 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/día) de LNG. Es decir, un volumen similar al que puede regasificar la unidad instalada en Escobar (también operada por YPF), que fue inaugurada por la presidenta Cristina Kirchner a principios de junio. La planta de Escobar logrará abastecer un 10% del consumo actual promedio de la Argentina, en base a los 140 MMm3/día.

La inversión de los trabajos alcanzaron a los 800 millones de pesos incluido un tendido de 20 kilómetros de cañerías para conectar la planta con las redes de gasoductos. De esta forma se podrá abastecer de gas a las centrales de General Belgrano y General San Martín, situadas en Santa Fe y Campana, y a industriales. 

La estrategia importadora.
Frente al actual contexto de creciente importación de gas para cubrir la caída en la producción interna, la empresa estatal de energía, Enarsa, salió a colocar parte del producto que trae del exterior en el sector industrial. 

De esa manera, el Gobierno obtiene un doble beneficio: disminuye la sideral factura que debe pagar por subsidios al sector energético, que fue de $ 26.000 millones el año pasado y, en paralelo, asiste con una porción de gas adicional al segmento productivo.

“Enarsa está vendiendo el gas del barco. Va a hacer eso con lo que le vaya sobrando”, explicó el encargado de temas energéticos de una de las mayores compañías del país. La compañía que conduce Exequiel Espinosa, según relataron en el sector industrial, pide u$s 4,04 por cada millón de BTU (la unidad de medida) de ese gas. No es un precio ingenuo: está por encima del precio que paga el sector productivo por el producto de origen nacional -ronda los u$s 3- pero muy por debajo del precio de importación, que supera los u$s 10 por la misma cantidad.

Inversiones qataríes.
En paralelo, siguen avanzando las negociaciones del Gobierno con la empresa Qatar Gas con vistas a definir la locación de una nueva terminal de LNG que estaría en condiciones de recibir el gas proveniente del representante de Medio Oriente a partir de junio de 2014. 

En esa dirección, en junio Qatar Gas, la mayor productora mundial de gas natural licuado, y la empresa estatal Enarsa, firmaron en Doha un preacuerdo para el suministro a nuestro país de 5 millones de toneladas anuales del combustible (6.900 millones de m3). El entendimiento -por su siglas en inglés Heads of Agreement HOA- prevé se extenderá por espacio de 20 años y permitirá cubrir un 16% de la demanda argentina, informaron desde el Ministerio de Planificación.

La compra de buques metaneros desde Qatar se anunció en enero, durante la visita encabezada por la presidenta a tierras árabes. La nueva planta regasificadora estaría establecida en la zona del Golfo San Matías, en Río Negro. 

Allí se buscará aprovechar la existencia de un puerto natural de aguas profundas y la escasa cantidad de población habitante del área. Sin embargo, desde algunos sectores cuestionaron la elección del lugar por la inexistencia de un gasoducto cercano con capacidad de transporte disponible. “La cañería que viene desde Tierra del Fuego trabaja al máximo de su potencial. No tiene sentido instalar una planta en Río Negro que demandará el tendido de un nuevo gasoducto”, cuestionó un alto directivo petrolero, al tanto del emprendimiento. 

La demanda de gas se expande a un ritmo anual cercano al 5%, según estimaciones contrarias, justo en la dirección contraria que transita la oferta, que cayó un 8% desde 2007 a la fecha.

A su vez, el lanzamiento del proyecto dio lugar a críticas de varios referentes de la industria energética, que alumbraron, sobre todo, el monto que demandará la implementación de la iniciativa. Desde el Gobierno informaron que el volumen de LNG importado por Qatar Gas llegará a las 6.900 millones de metros cúbicos diarios, que a valores de mercado (u$s 10 por millón de BTU), representarán un desembolso anual de 2.650 millones de dólares.

Desde Enarsa indicaron a LPO que Qatar Gas se hará cargo de la inversión necesaria para instalar la terminal regasificadora en Río Negro y construir un gasoducto de 210 kilómetros para inyectar el fluido en la red tronca de tuberías. 

Se trata, según estimaciones iniciales del Ministerio de Planificación, de desembolsos superiores a los u$s 600 millones. “La oferta realizada por el gobierno de Qatar es un paquete cerrado: ellos se hacer cago de la inversión que requiere la infraestructura para tratar el gas y la Argentina se compromete a comprar el gas por un plazo determinado de tiempo”, detallaron allegados a Enarsa, que conocen la operación. 

Fuente: La Política Online
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