La autovía hacia la aeroestación de Espora cuenta con 150 columnas y 304 lámparas. El récord anterior lo había alcanzado, en 1999, la actual avenida Cabrera, con 88 columnas y casi 200 luminarias. La inauguración está prevista para julio.
Cuando el mes próximo se enciendan las 304 lámparas colocadas entre la avenida 14 de Julio y el aeropuerto, Bahía Blanca habrá sumado su mayor obra de iluminación vial.
Hasta ahora el récord para una única arteria o camino lo tenía la entonces avenida Sarmiento, hoy Cabrera, con 88 columnas y casi 200 luminarias habilitadas en 1999, durante la administración municipal de Jaime Linares.
A diferencia de aquellos trabajos, en esta oportunidad la inversión será afrontada con recursos de la provincia de Buenos Aires.
La iluminación de la doble trocha, tal como se conoce a la autovía construida entre la avenida 14 de Julio y la rotonda de la ruta 51, más el tramo hasta la aeroestación, incluyó la colocación de 150 columnas, 61 de ellas con dos lámparas, 31 con cuatro y 58 con una.
Si a esto le sumamos la prolongación de la circunvalación hasta el camino La Carrindanga, ese tramo vial totalizará 426 focos.
Según el municipio, Bahía Blanca es una de las ciudades con mejor alumbrado público del país, con apenas un 8% del radio urbano local en penumbras.
"La cobertura es excelente, pero esto no es sólo de esta gestión. En alumbrado público siempre se vino trabajando muy bien y ahora la inversión ha sido muy importante, incluso la Federación Argentina de Municipios (FAM) ha dicho que la nuestra es una de las ciudades con mejor cobertura", señalaron las fuentes consultadas.
Sobre el 8% del casco urbano que aún no cuenta con iluminación en sus calles, se explicó que un sector se encuentra en el barrio Los Muñecos (próximo a La Carrindanga), donde aún no se pueden colocar luminarias porque EDES no efectuó el tendido de energía eléctrica correspondiente.
"También en otro barrio nuevo, como Las Calandrias, ubicado detrás de Solares Norte, que recién se está urbanizando. Como no hay tendido de EDES sigue sin alumbrado público", sintetizó una de las fuentes.
También se dijo desde la actual administración municipal que la iluminación responde a la necesidad de sumar mayores condiciones de seguridad y a permitir que la población pueda pasear de noche por espacios verdes.
La comuna remarcó las tareas de iluminación en el Parque de Mayo, en el parque lineal de Urquiza y se agregó que, con la apertura de avenida Napostá a partir de Belgrano, se piensa llegar hasta el Parque Independencia.
También se agregó la licitación del Paseo de la Mujer, el cual falta que se adjudique para que comience. De esa manera, quedará iluminado todo el tramo entre el Parque de Mayo y la rotonda de calle Don Bosco.
Según el departamento de Electricidad y Mecánica, en 2006 la ciudad contaba con 25.014 luminarias de alumbrado público y actualmente dispone de un parque lumínico de 30.259, entre columnas, torres, colgantes, farolas y brazos económicos.
"El crecimiento de dicho alumbrado en esta gestión fue de un 17,5%", se aseguró.
La obra de iluminación desde el aeropuerto hasta La Carrindanga costará 3.609.000 pesos.
El largo camino hacia la luz pública.
Bahía Blanca debió esperar la llegada del siglo XX para contar con un incipiente servicio de alumbrado público, alimentado con energía eléctrica.
Hasta entonces, y con el paso del tiempo, se fueron sucediendo en cada esquina antiguos y poco eficientes faroles que utilizaban como combustible el aceite, el querosén y el alcohol carburado de La Teutonia.
Luego de algunas experiencias frustradas, en 1900 se instalaron 60 focos eléctricos en las esquinas céntricas y, al año siguiente, la energía hizo su aparición en el interior de los hogares bahienses.
En más de una oportunidad, periódicos accidentes y desperfectos pusieron en jaque el nuevo servicio, hasta que en 1905 se resolvió el cierre de la usina ubicada en calle Fitz Roy, siendo reemplazado por un sistema de iluminación pública alimentado con gas, proveniente de la usina de Villa Rosas.
En 1906 el Ferrocarril Pacífico comenzó a construir la usina de Brickman y Donado, desde donde partía un cable de alta tensión que, luego de pasar por un transformador emplazado en la esquina de España y Saavedra, abastecía 157 focos ubicados en el radio céntrico. Principalmente, alrededor de la plaza Rivadavia.
El servicio fue inaugurado el 18 de marzo de 1907, ofreciendo luz desde la caída del sol hasta el amanecer. Con anterioridad al proyecto, impulsado y materializado por Guillermo Harding Green, la ciudad quedaba completamente a oscuras a partir de las 2.30.
Las vías blancas.
A mediados de la década del '40 y con el traspaso de las empresas privadas al Estado, la iluminación de los sectores públicos era ejercida por el ente provincial de energía eléctrica, que utilizaba lámparas incandescentes, con buena reproducción de colores, pero con bajo rendimiento energético y corta duración.
Con la llegada de la lámpara de vapor de mercurio, comenzaron a aparecer las denominadas vías blancas, muy superiores en rendimiento y vida útil, aunque con menor reproducción de los colores.
En la década del '60 se efectuó un primer ensayo, en la primera cuadra de calle Drago (aún en servicio), con luminarias colgantes. Luego, por iniciativa de los vecinos frentistas, se concretó una obra similar en varias cuadras de calle Almafuerte, constituyéndola en la primera vía blanca bahiense.
Los buenos resultados obtenidos por estas primeras experiencias motivaron la adopción del sistema en avenida Alem (en 1969) y, más tarde, en Colón, Perú-Charlone, Brown-Vieytes, Don Bosco, Necochea y Brandsen-Undiano.
La primera vía naranja se inauguró en 1978, con lámparas de sodio de alta presión, montadas sobre columnas. La novedad abarcó varias cuadras de calle Lamadrid y, poco después, Alsina, Chiclana, Soler-Mitre y O'Higgins.
Funcionarios del departamento municipal de Electricidad y Mecánica explicaron que este tipo de lámparas duplica el rendimiento de una similar de mercurio y posee una mayor vida útil.
En sucesivos pasos, entre 1985 y 1991, la Municipalidad de Bahía Blanca ha asumido, gradualmente, la responsabilidad total del alumbrado público en el distrito, hasta entonces compartida con la provincia de Buenos Aires, tanto en su instalación como en su mantenimiento.
Fuente: La Nueva Provincia